Etorkizuneko Foroa — Euskal gazteriaren etorkizuneko bisioak
Etorkizuneko Foroa no es un espacio más de reflexión. Es una herramienta estratégica de país: un lugar estable para anticipar riesgos, identificar oportunidades y tomar decisiones con mirada larga, conectando seguridad y prosperidad, industria y cohesión, democracia y bienestar.
Su objetivo no es una escucha puntual, sino integrar de forma real y estable las voces jóvenes en las políticas públicas. No se trata de hablar solo de “temas de juventud”, sino de involucrarles en los grandes retos estratégicos del país.
Etorkizuneko Foroa quiere convertir la conversación en decisión y la participación en acción. Que las nuevas generaciones no sean espectadoras del futuro, sino arquitectas del mismo.
Seguridad —
La Euskadi de Futuro que proponen los jóvenes entiende la seguridad como algo estructural y cotidiano. No se trata solo de protección física, sino de garantizar el bienestar mediante alimentos, salud, estabilidad laboral, protección digital y resiliencia ante crisis climáticas o sanitarias. La seguridad no está en los muros, sino en la capacidad colectiva de anticipar, prevenir y cuidar. Por eso imaginan instituciones ágiles pero empáticas. La democracia será óptima si protege el proyecto vital de las personas y si escucha antes de decidir.
Industria —
La Euskadi de Futuro que proponen los jóvenes apuesta por una industria arraigada al territorio y orientada al bienestar. No rechazan el progreso, pero sí un crecimiento deshumanizado o especulativo. La innovación debe ser útil, ética y transparente. Producir con propósito, reducir desigualdades y generar empleo estable y con sentido son condiciones de prosperidad. La economía no se mide solo en PIB, sino en estabilidad vital y cohesión social.
Solidaridad intergeneracional —
La juventud propone un nuevo pacto entre generaciones basado en corresponsabilidad y confianza mutua, se trata de compartir decisiones y aprendizajes. Cuidar a mayores, sostener a jóvenes y garantizar equilibrio en el reparto de oportunidades es clave para la estabilidad colectiva. La solidaridad intergeneracional implica escuchar, reconocer aportaciones y construir futuro conjuntamente. La Euskadi de Futuro será más fuerte si convierte el diálogo entre edades en su principal infraestructura social.
Euskadi global —
Lejos de encerrarse, la juventud imagina una Euskadi abierta y con voz propia en el mundo. Autonomía no significa aislamiento, sino capacidad de colaborar desde la identidad. La dimensión global se combina con el cuidado de lo local: conectar con el mundo sin perder arraigo. Euskadi será global si es sólida por dentro y generosa hacia fuera.
Fortalecimiento democrático y sentido comunitario —
La Euskadi de Futuro será democrática si escucha de verdad. Los jóvenes redefinen el poder como capacidad de comprender y acompañar. Reclaman instituciones ágiles pero humanas, que combinen eficiencia y participación real. La confianza nace cuando la ciudadanía forma parte de las decisiones y percibe que su voz tiene impacto. La democracia no se legitima sólo por votar, sino por proteger bienestar y generar comunidad.
Salud —
El bienestar empieza en lo cotidiano. Alimentación, descanso, vínculos y salud mental son la base de toda prosperidad. La juventud propone un modelo preventivo y comunitario, donde cuidar sea una práctica diaria. La salud se entiende de forma integral: cuerpo, mente y entorno. Medir el progreso en equilibrio y calidad de vida, más que en cifras económicas, es una de las apuestas más claras de la Euskadi que imaginan.
Autogobierno —
El autogobierno del futuro será maduro y colaborativo. Decidir desde la propia identidad implica responsabilidad y capacidad de adaptación. La autonomía que proponen no es cierre, sino suficiencia estratégica: energía, conocimiento y recursos gestionados con criterio propio, en diálogo con otros territorios. Autogobernarse es cuidarse colectivamente y elegir con conciencia el rumbo compartido.
Salto cualitativo del euskera —
El euskera es concebido como puente de pertenencia y cohesión. Los jóvenes imaginan un salto cualitativo que combine uso cotidiano, presencia digital y apertura inclusiva. La lengua debe ser un espacio de encuentro en una sociedad diversa, capaz de integrar nuevas voces sin perder identidad. Fortalecer el euskera es fortalecer la comunidad: no desde la imposición, sino desde el valor compartido y la utilidad real.
Migración —
La diversidad no se percibe como amenaza, sino como oportunidad de comunidad ampliada. La ciudadanía se entiende como práctica: participar, cuidar y aportar al bien común. La Euskadi de Futuro será diversa y cohesionada si apuesta por integración gradual, acompañamiento y derechos compartidos. Convivir en la diferencia es una competencia colectiva que se aprende y se practica. La fortaleza estará en tejer identidad sin excluir.